¿Estamos listos para afrontar el futuro?
Somos la generación que tendrá que trabajar toda su vida.
Debido al sistema de pensiones actual en México y a que muchas personas de nuestra generación, ya sea por desconocimiento o por evitar enfrentar la realidad, no toman acción ante una inminente vida sin jubilación, muchos tendremos que trabajar durante toda nuestra vida para solventar nuestros gastos si queremos mantener el nivel de vida al que estamos acostumbrados.
Desde 1997, México adoptó un sistema pensionario individualizado. Esto significa que ni el gobierno ni los trabajadores activos pagarán nuestras pensiones, como lo hicieron con nuestros padres o abuelos. Si alguno de ellos gozó de esos beneficios, fue gracias a un esquema que ya no existe. Ahora, somos nosotros quienes debemos preocuparnos por nuestro retiro, ya que el gobierno solo aportará una pequeña parte a nuestra pensión. El resto, depende completamente de nosotros.
Lo preocupante es que, aun sabiendo que este problema está frente a nosotros, muchas personas no asumen su responsabilidad ni toman medidas para solucionarlo. En su lugar, siguen viviendo sin preocupaciones, enfocándose en satisfacciones inmediatas y pensando que aún queda mucho tiempo para llegar a la edad de retiro. Incluso, me he encontrado con quienes creen que ni siquiera llegarán a jubilarse.
Como agente de seguros y alguien comprometido con concientizar a las personas, me intriga la actitud de nuestra generación ante esta realidad. La falta de cultura preventiva en nuestro país nos ha llevado a ignorar los problemas hasta que están frente a nosotros, como si al hacer caso omiso desaparecieran. Son pocos quienes ya han tomado acción para garantizar una jubilación digna y sin preocupaciones.
Desafortunadamente, estamos acostumbrados a buscar beneficios a corto plazo. Si nos presentan una solución para un problema que enfrentaremos dentro de años y que implica un gasto –porque no lo vemos como una inversión–, no le damos la importancia que merece simplemente porque no obtenemos una solución inmediata.
Pero afrontemos la realidad. ¿Cuántos de nosotros conocemos personas mayores que dependen económicamente de sus familiares para subsistir? ¿Cuántos hemos visto a personas de la tercera edad trabajando en las calles, cuando deberían estar disfrutando de su descanso?
Debemos reflexionar sobre lo que nos espera. Es momento de prepararnos para que el futuro no nos tome desprevenidos.